La espuela en el Amaya

Crónica desde Barcelona de Martín Giralda

La tertulia del pasado jueves en el Palace acabó caliente como viene siendo habitual casi todas las semanas. La sangre no llegó al río, pero sí el  alcohol en grandes cantidades por las venas de los allí presentes.  Acudieron casi todos los habituales más alguna incorporación de última hora. Pepe Chapazo, el viejo cronista. Sarasola el frutero de Granollers. Antonio el Valenciano, el otrora punto fuerte en el Palace. Jordi el Ascensorista. El general Azurmendi. Deba, el ex cestero. Iñaki el Canchero. Pepe Ginebra. Josep, el que fuera juez de centro. Los periodistas Ricardo Pastor Ritxar y su colega el ilustre Fontanet. Varios ex puntistas. Unos cuantos ex corredores de apuestas… y Julio, un viajante de productos farmaceuticos, un alavés que jugó de aficionado y conoce al dedillo los entresijos de la cesta-punta. Este último, cada vez que visita Barcelona,  no pierde ocasión para acudir a la tertulia del Palace. Continue reading

Una mirada a las apuestas de frontón

He vivido cerca de los partidos de cesta punta buena parte de mi vida. En México jugué más de 1200 partidos y entre Mallorca y Barcelona otros 400 o más. Hasta que llegué de Intendente al Principal Palacio de Barcelona no había pensado nunca que en todo frontón existe un público apostador y a decir verdad ni necesitaba saber ni menos pensar en ello. Pero ya de Intendente cambia la cosa, porque es obligación de uno montar partidos que empiecen igualados y que resulten atractivos para ver y por lo mismo hay que ir estudiando, o mejor mimando, a esos apostadores que en definitiva mantienen a todos incluyendo a los corredores. Así que hablaré de mis experiencias de diez años como  Intendente. Continue reading

El ansia de vagar

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En una de mis visitas a la biblioteca municipal he dado con una joya de libro. Escrito a dos manos por Alexis Racionero y su padre, Luis Racionero –afamado intelectual catalán. El libro titulado “El ansia de vagar” narra diferentes viajes en distintos puntos del planeta. Uno de los capítulos: “En busca de los hippies”, me ha traído recuerdos que se remontan a un viaje que hice hace casi ya 50 años. Alexis Racionero describe cómo él y su pareja llegaron a Seattle (Whasingtong) vía aérea para después viajar en un Ford Focus por toda la costa oeste hasta San Diego (California). Nosotros, Bittor Olaizola y yo, llegamos a un pueblecito de la costa de Oregon, no por vía aérea, sino abordo de un Chevy por el que pagamos 800 dólares, y con el que recorrimos miles de kilómetros de la costa este a la del oeste; comenzando nuestro periplo en Tampa (Fla.)  Lo hicimos sin reloj, cambiando la ruta si era necesario, sorbiendo lentamente el espíritu del lugar.

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