Una mirada a las apuestas de frontón

He vivido cerca de los partidos de cesta punta buena parte de mi vida. En México jugué más de 1200 partidos y entre Mallorca y Barcelona otros 400 o más. Hasta que llegué de Intendente al Principal Palacio de Barcelona no había pensado nunca que en todo frontón existe un público apostador y a decir verdad ni necesitaba saber ni menos pensar en ello. Pero ya de Intendente cambia la cosa, porque es obligación de uno montar partidos que empiecen igualados y que resulten atractivos para ver y por lo mismo hay que ir estudiando, o mejor mimando, a esos apostadores que en definitiva mantienen a todos incluyendo a los corredores. Así que hablaré de mis experiencias de diez años como  Intendente. Continue reading

El ansia de vagar

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En una de mis visitas a la biblioteca municipal he dado con una joya de libro. Escrito a dos manos por Alexis Racionero y su padre, Luis Racionero –afamado intelectual catalán. El libro titulado “El ansia de vagar” narra diferentes viajes en distintos puntos del planeta. Uno de los capítulos: “En busca de los hippies”, me ha traído recuerdos que se remontan a un viaje que hice hace casi ya 50 años. Alexis Racionero describe cómo él y su pareja llegaron a Seattle (Whasingtong) vía aérea para después viajar en un Ford Focus por toda la costa oeste hasta San Diego (California). Nosotros, Bittor Olaizola y yo, llegamos a un pueblecito de la costa de Oregon, no por vía aérea, sino abordo de un Chevy por el que pagamos 800 dólares, y con el que recorrimos miles de kilómetros de la costa este a la del oeste; comenzando nuestro periplo en Tampa (Fla.)  Lo hicimos sin reloj, cambiando la ruta si era necesario, sorbiendo lentamente el espíritu del lugar.

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Kaminsky y Juanito

Kaminsky y Juanito
José María Fernandez Urquiaga
De los más de 12 años que jugué de delantero en el Frontón México, la mayoría de las experiencias desagradables ya se han difuminado , cosa que tenemos que agradecer los humanos al cerebro. Sería muy duro ir cargando toda la vida con esos lastres. Han pasado ya 44 años de que colgué la cesta pero aún me vienen recuerdos, estos sí agradables, como el que voy a contar.  Se trata de una anécdota sobre una “ chorizada” prefabricada. El autor de la chorizada prefabricada, un desconocido para mí, pero uno más de los que se movían entre el público apostador y el intento continuo de acercarse a pelotaris para que los apostadores les creyeran sus chismes sobre posibles partidos arreglados en la búsqueda de una buena propina. En esta historia le llamaré: “el autor”.

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